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Achalasia

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La achalasia es una enfermedad producida por una alteración en el funcionamiento de la capa de músculos del final del esófago. Se debe a un problema en su inervación (en los nervios que intervienen en la contracción y relajación de esos músculos). Como consecuencia de ello la válvula que conecta el esófago con el estómago (llamada cardias) no se relaja adecuadamente, queda cerrada y no permite el paso de la comida. Afecta a personas de cualquier edad.

¿Cuáles son sus causas?

La achalasia se produce por una alteración en la inervación de los músculos del final del esófago, la zona del cardias. Esta alteración impide que el cardias se relaje al pasar la comida. Como consecuencia de ello, existe dificultad para el paso del alimento.

La mayor parte de los casos de achalasia son de causa desconocida. Una pequeña cantidad de casos de achalasia se deben a que un cáncer del estómago, un linfoma u otra enfermedad, todas ellas infrecuentes, invaden la pared del esófago y destruyen los nervios que relajan el músculo de esa zona.

En América, una enfermedad producida por un parásito y llamada enfermedad de Chagas, produce una enfermedad similar a la achalasia.

¿Qué síntomas produce?

La achalasia produce los siguientes síntomas:

  • Disfagia, es decir, dificultad para que pase la comida a partir de un determinado lugar. El paciente nota que la comida se atasca en un sitio, generalmente detrás del esternón, y que no puede pasar. Existe dificultad para que pasen tanto comidas sólidas como líquidas. La disfagia empeora con el nerviosismo.
  • Regurgitación, es la vuelta de la comida hacia la boca después de haberla tragado.
  • Dolor de pecho.

¿Cuáles son sus complicaciones?

La dificultad del paso de comida puede favorecer la aparición de diversas complicaciones como:

  • Tos crónica, por irritación de la garganta por la comida que no puede pasar.
  • Episodios de asma, por el paso de la comida hacia los bronquios.
  • Neumonías, como consecuencia de la infección del contenido alimenticio que puede pasar a los pulmones.
  • Faringitis, laringitis o bronquitis de repetición, por irritación por la comida.
  • Desnutrición y adelgazamiento.
  • Esófago de Barret, una inflamación de la parte final del esófago.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de achalasia a veces puede realizarse con una radiografía del tórax. Sin embargo, la prueba adecuada es un estudio esófago-gastro-duodenal donde se observa una dilatación del esófago y la dificultad para que el contraste pase hacia el estómago. La gastroscopia permite descartar que la achalasia sea secundaria a alguna otra enfermedad. Otra prueba que suele realizarse es la manometría esofágica, la cual permite medir las presiones dentro del esófago y comprobar que hay un aumento de dicha presión en la zona del cardias.

¿Cuál es su pronóstico?

La respuesta al tratamiento es variable de unas personas a otras y por tanto su pronóstico también lo es.

¿Es hereditaria?

La achalasia no es una enfermedad hereditaria.

¿Cuál es su tratamiento?

Además de una alimentación blanda se puede recomendar:

  • Tratamiento con diversos medicamentos. Algunos estudios han demostrado que los nitratos y los calcioantagonistas relajan la válvula del cardias y mejoran el paso de comida aunque su eficacia es muy variable. Pueden administrarse antes de las comidas, pero en general suelen ser poco eficaces y producir efectos adversos que dificultan su uso.
  • Inyección de toxina botulínica (Botox®) en el cardias en el transcurso de una gastroscopia. La toxina botulínica facilita la apertura del cardias y mejora los síntomas. Sin embargo, las inyecciones repetidas favorecen la inflamación local y producen cicatrices que dificultan aún más el paso de comida con el tiempo.
  • Dilataciones del cardias mediante la introducción de un balón desinflado que es inflado rápidamente tras ser situado en el cardias. Esto permite romper fibras musculares y facilita el paso de la comida.
  • Miotomía laparoscópica, es decir, romper los músculos con un bisturí a nivel del cardias. Se realiza mediante una intervención quirúrgica por vía laparoscópica (mediante pequeñas incisiones en el abdomen sin que sea necesario abrirlo). Es el tratamiento de elección en la actualidad. A veces, y para prevenir el reflujo gastro-esofágico que puede ocurrir después de la miotomía (paso de contenido del estómago hacia el esófago), en el mismo acto quirúrgico se realiza una operación (funduplicación parcial) que evita dicho reflujo.
  • En ocasiones se precisa aplicar varios de estos tratamientos.


Última actualización: lunes 30 de septiembre de 2013